A los 7 años estaba en la casa de mi abuela junto a mi primo de 13, y se nos ocurrió ir a mi casa para jugar con la computadora. Cuando llegamos, en vez de abrir la página de juegos, mi primo abrió una página porno. Recuerdo que puso un video de una chica practicándole sexo oral a un hombre. Yo en aquel entonces no entendía qué era, entonces le pregunté por qué ponía eso en vez de los juegos. “Porque está bueno”, respondió enérgicamente.

No me acuerdo cómo exactamente, pero terminamos en el cuarto de mis papás con la luz apagada. Me recostó en la cama y me desvistió completamente, él sólo se sacó los pantalones. Después de eso, sólo recuerdo que me penetró, no sé si me dolió (seguramente) o si hizo algo más. Yo no opuse resistencia porque no entendía lo que me estaba haciendo.

Días después, volvimos a mi casa, pero ahora con un amigo suyo un año mayor que él. La secuencia se repitió. Estábamos en el cuarto de mis papás y ahora ellos dos estaban completamente desnudos. Mi primo me pidió que haga lo mismo que había visto en aquel video porno, pero yo le dije que no, que no me animaba. Insistió cada vez más, pero yo seguía negándome. Entonces su amigo, para mostrarme cómo se hacía, le practicó sexo oral a mi primo. Luego me obligaron a que se lo haga yo. Fue horrible.

Mi primo intentó volver a estar conmigo los siguientes días, y como no dejaba de insistir, lo amenacé con contarle a mi mamá. Nunca más volvió a hacerlo ni tampoco hablamos del tema, supongo que piensa que no lo recuerdo porque era muy chiquita, pero sí, es algo que todavía se reproduce en mi cabeza.

Hoy en día tenemos muy poca relación. Su novia tiene mi edad y hace poco tuvieron una hija que nació el mismo día que yo. Que irónico ¿no?

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