Tengo una amiga, casi como una hermana, que sufrió violencia desde muy chica. La cual también, más tarde, tuvo una relación enfermiza y ahora está “enamorada”. Esta amiga primero me dice que este hombre la maltrata, y cuando yo le digo que eso violencia, me dice: “bueno, no es para tanto”.

Tengo una amiga enferma de violencia y ya no sé qué hacer. No la quiero escuchar más y a la vez no quiero que piense que no puede contar conmigo.

Yo particularmente también he tenido situaciones de violencia toda mi vida: a los 4 años, un vecino me dijo que tenía una sorpresa y me mostró su pene. Yo salí corriendo y nunca se lo conté a nadie hasta más grande que me animé, y mi mamá me dijo que lo sospechaba, que ese hombre era un enfermo. A los 13 mis compañeras me agarraron de los dos brazos y me empujaron hacia un chico que en ese momento era mi “novio” y me obligaban (y lo obligaban) a que nos besáramos. Yo estaba desesperada, no me podía escapar. Y él trataba de que me suelten porque no quería obligarme a nada. Semanas después este mismo chico se besó con otra piba y yo decidí terminar. ¿El resultado? Me persiguió por toda la escuela gritándome y los profesores no hacían nada, cuando me di vuelta y lo empujé, la culpable era yo.

En esa misma escuela, pasé años horribles. Era la burla del EGB y Polimodal, me gustaba un chico y me perseguían por todo el edificio para burlarse de mí, me pegaban en la cabeza. Un día en una matinée estallé en llanto frente a esos agresores y ellos mismos me dijeron que “no era para tanto”.

Tuve muchos cambios de escuela, en 5º grado de primaria un chico me robó la cartuchera y me dio un cachetazo. En sexto estaba en esta escuela del horror. Después, para el polimodal me volví a cambiar, esta vez con mi hermana convencimos a mi mamá y me cambió a una escuela pública. Ahí todo era muy diferente, por lo menos el primer año. En segundo me pasé a la mañana porque tenía a una profesora de la escuela anterior, que me mandó a callar cuando un chico tenía sus manos en mi cuello. No me lo olvido más. En el turno mañana había un chico que me molestaba, un día llegó a empujarme contra el pizarrón. Otro día me apuntó su pelvis en mi cara, en ese momento me harté y le quise clavar un cuchillito de punta redonda. El cuchillito se dobló y nadie se dio cuenta, pareció que le di una piña. Cansada y asustada de mi reacción, hablé con una profesora y le hicimos una denuncia institucional, el chico era hijo de una profesora. Tuvimos una reunión con el director y la profesora, lo del cuchillito se lo conté a mi mamá y me retó, pero comprendió lo harta que estaba

Muchas veces me dijeron cosas en la calle, muchas veces me toquetearon y yo no supe que hacer. El año pasado un hombre en una fiesta se aprovechó cuando le pedí un beso y me manoseó, me mordió las tetas, me quería llevar al baño y yo me hice la buena para que el aflojara y me soltara. Toda la fiesta no pude ir al baño porque este tipo me estaba esperando. Me costó mucho asimilar lo que había pasado.

Sigo teniendo muchas inseguridades, en un momento de mi vida engordé para que los hombres me encuentren fea. Y ahora pasó esto, y sigo gorda. No hay justificación, si me quisieron pegar, me pegaron. Si me quisieron tocar, me tocaron. Hoy digo BASTA. Hoy si me tocan contesto, si me dicen algo por la calle, grito. Intento seguir adelante porque desde mi adolescencia que no puedo amar sin ser herida, que me enamoro de lo imposible, intento amarme y algunos días me sale. Otros no. Ahora prefiero enamorarme de un amigo que de un completo desconocido, y mi amigo no me quiere de esa manera porque tiene complejos y prejuicios de físico (y eso me desenamora).

Cuando me manosearon se lo conté a mis amigas y ellas con total naturalidad admitieron que alguna vez les ha pasado. He llegado a tener amistades abusadas sexualmente incluso de sus familiares.

Estoy podrida. No quiero que mis sobrinas o mis hijas, o más conocidas pasen por lo que muchas mujeres seguimos pasando. Y no entiendo por qué se sigue justificando el accionar masculino con el largo de nuestras polleras.

Este año empecé a usar vestidos. Así de gorda, y con esta voz para defenderme.

Basta.

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