Transcurría la navidad del 2013. Era una noche como cualquier otra y los planes con amigas para después de las doce no faltaban. Fue entonces que lo conocí.

Casualmente, ya nos habíamos visto, pero jamás hablamos. Todo comenzó con mensajes y salidas a tomar algo entre risas y anécdotas. Terminar compartiendo con él dos años de mi vida fue lo peor que me pudo haber pasado.

Durante el primer año fue todo un caballero, pero al año siguiente se convirtió en todo lo que luego odié. Empezó con insultos, por celos, y así terminó también.

Cada vez eran más peleas y más insultos, hasta que, por primera vez, sentí su mano golpear mi cara. Las cachetadas y los “cállate, pendeja” se volvieron moneda corriente. Lo peor fue que estaba sola, mis padres se habían separado y había perdido a todas mis amigas porque él las acusaba constantemente de ser unas putas.

Un día me cansé y me pregunté a mi misma qué estaba pasando. No sabía en qué momento nos habíamos convertido en basura ni cuando él había pasado a ser otra persona. Fue ahí que traté de defenderme con un cuchillo mientras me tomaba del cuello, diciéndome que fui lo peor que le pasó en la vida y que no sabía por qué se fijó en mí. Cuando se percató del cuchillo, me dijo que estaba loca e intentó sacármelo.

Fueron muchas veces las que escondí moretones e inventé que me había golpeado yo misma. Hasta que, simplemente, dejé de intentarlo. Como era costumbre siempre volvía arrepentido, pidiéndome disculpas y prometiéndome que no volvería a pasar. Y yo siempre accedía.

La última vez fue distinta, ya que una de mis hermanas vio todo lo que pasó, aunque no hizo más que pedir que no peleemos. Pero, para mí, había cambiado todo. Me fui de donde estaba hacia la casa de mis padres y no le contesté más el teléfono. Él fue a buscarme, y aunque mi mamá le dijo que yo no estaba, entró y me vio. Nuevamente intenté dejarlo, le dije que su vida se había vuelto más miserable de lo que ya era y se fue.

Siempre me pregunto ¿en qué momento pasó? Si fui yo, si fue él, si fueron mis celos ¿Qué fue?

Hoy trato de borrar todos esos recuerdos de mi cabeza, pero en mi cuerpo, han quedado marcas imposibles de borrar.

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