Esto me paso a mí, no a la amiga de una amiga, lo viví yo y lo cuento porque no quiero que le pase a nadie y la única forma que conozco de evitarlo por ahora es que lo sepan, que estén atentas las mujeres para que no les pase y los hombres para saber ayudar.

Les quería contar lo que me pasó el viernes 29 de mayo. Estaba volviendo de la facultad en la línea 28 semirápido a eso de las 16:30, yo iba parada en la puerta del medio que tiene el colectivo para tocar el timbre. En una parada se subió una mujer de unos treinta y pico, casi cuarenta, petisa de rasgos morochos, pelo castaño y vestimenta normal. Se puso justo al lado mío.

Como siempre, observé todas las personas que van en el colectivo, no por miedo sino por chusma. En un momento yo estaba con el celular y noté que la señora estaba mirando atentamente a quién le hablaba y qué hacía. No me pareció nada raro porque yo también lo hago.

El colectivo pasó de largo mi parada, entonces yo me asomé a fijarme dónde me podía bajar, seguramente ahí la señora notó que me estaba por ir. Momentos antes que yo intente tocar el timbre, veo que la señora estaba hablando por celular muy por lo bajo, casi escondiendo la cara.

Apenas me acerqué a tocar el timbre para bajarme, la señora me llamó y yo me doy vuelta pensando que me iba a pedir que tocase el timbre, cuando rápidamente me agarra la mano, me pone una estampita de la virgen y me aprieta fuerte. Inmediatamente sentí un pinchazo bien marcado y agudo. Me empecé a descomponer. Me quedé paralizada a punto del desmayo, se me durmieron las piernas, estaba mareada, veía todo nublado, tenía nauseas, dolor de cabeza y sentía que el corazón me estaba por estallar.

Me quedé quieta sin poder reaccionar, ni sacar mi mano de la señora, mientras ella se me reía en la cara tratando de disimular que no pasaba nada o que estaba conmigo. Cuando más o menos pude reaccionar, le saqué la mano y agarré el celular. Me sentía totalmente drogada. Intenté agarrar mi celular para llamar al alguien.

Le quise devolver la estampita y la señora no quiso agarrarlo. Cuando conseguí tener un poco más de fuerza, la empujé y fui corriendo hacia el chofer. Empecé a gritar que me sentía mal, que no me deje irme con nadie, que yo estaba sola, que me estaba por desmayar y me habían hecho algo.

Finalmente logré comunicarme con mi mamá.

A todo esto, seguíamos cerca de la parada porque había tráfico, mi mamá me dijo que si podía me bajara y fuera hasta la estación de policía que quedaba cerca. Yo no me quería bajar, tenía muchísimo miedo, estaba alterada, me estaba por desmayar, no estaba lúcida, no veía, no entendía nada y me estaba cayendo. Tenía miedo de bajarme por si me estaban esperando en la parada para agarrarme. Pero tampoco me quería quedar en el colectivo porque estaba esa hija de puta y no sabía si estaba con alguien más.

Decidí bajarme como pude y caminé hacia la parada, donde había gente. Por suerte el chofer estuvo atento a qué quería hacer y qué me pasaba. Como pude, descompuesta, me bajé. Llegué a la parada y seguí caminando hacia la estación de policía que estaba ahí nomás.

Cuando crucé me tiré arriba de los autos con tal de llegar. Apenas me vieron los policías me agarraron y me ayudaron. Me dieron agua y asiento, no se me despegaron de al lado y el jefe de policía, apenas le conté lo que me había pasado, tomó mi denuncia y me dijo que me habían drogado con “burundanga”, que ya habían recibido varios casos de chicas en el mismo estado y que habían pasado por la misma situación (el contacto, pinchazo, etc.).

Ellos mismos reconocieron que es lo que se está usando ahora para secuestrar chicas, siempre que estén viajando solas, para la trata de personas. Llamaron al Zubizarreta y me diagnosticaron lo mismo.

Fui a hacerme estudios al Hospital Italiano y la conclusión del doctor que me atendió fue la misma: burundanga.

Para las personas que no saben qué es, es el nombre cotidiano de la escopolamina. Si bien la droga en sí sola no tiene un efecto por contacto en la piel ni es tan instantáneo, los síntomas que se describieron en casos anteriores y los que yo misma sentí, según la policía y los médicos que me vieron, son iguales a los que produce este compuesto.

Puede que no sea el nombre correcto, puede que lo estén usando con algo más. Lo cierto es que pasa, me pasó a mi, no es sugestión ni paranoia, es muy claro lo que sentí y no soy la primera.

Yo lo cuento públicamente para que todos sepan que esto existe, fue lo peor que me pasó en mi vida, la sensación de que me quieren llevar, de que me quieren secuestrar y no tengo control de mi cuerpo para defenderme. No sabía si en cualquier momento me iban a meter en un auto y no me encontraban nunca más.

Por favor, ¡compártanlo! ¡Cuéntenlo! Entiendo que algunos crean que lo imaginé, que hay paranoia, pero es preferible ser exagerada en estas cuestiones antes que escéptica. No es que de esta forma vayan a prevenir que siga pasando, pero si van a saber cómo reaccionar. Yo gracias a Dios ya me venía enterando de casos lejanos y se lo conté a toda mi familia para que esté al tanto.

Gracias a ya saberlo previamente, a darme cuenta de que no era algo normal, mi cuerpo reaccionó con miedo. La desesperación y el miedo me llenaron de adrenalina y gracias a eso pude hacer algo, pude estar apenas lúcida y reaccionar escapando. Si no hubiese sabido de antemano, seguramente lo habría tomado como un síntoma de mal estar y eventual desmayo.

Esto tiene que ser de conocimiento público, no sólo para saber que existe sino también para saber cómo actuar. Inmediatamente se tienen que acercar al chofer y avisar que están solas, que se sienten mal y que no deje que se las lleve nadie. Pedirle que todos vayan a una comisaría y que no deje que nadie se baje del colectivo o porque los que están metidos en esto siguen ahí.

También para que lo sepan otros, tanto hombres y mujeres: si ven que está pasando algo raro con una chica que se siente mal y se descompone, ayúdenla. Por las dudas no la toquen pero no dejen que se vaya con nadie hasta que llegue la policía o una ambulancia.

Hoy en día estoy muy mal y estoy bastante afectada, me cuesta recuperarme. Algunos lo minimizan porque no llegó a pasarme nada, pero esto no es joda: es trata de personas, donde desaparecés y no te encuentran más, y es una de las sensaciones más horribles que viví, no sólo por sentirme mal sino por el hecho de que me llevaran.

Yo agradezco muchísimo a las chicas que difundieron lo que les pasó, sin ellas yo nunca me hubiese enterado; y ahora hago lo mismo.

Porque es necesario.

Porque hasta que se descubra qué es exactamente lo que utilizan, contarlo es la única forma de pelear contra eso.

(Visited 866 times, 1 visits today)