Conocí a mí ex en un momento tan frágil de mi vida. Él era un rubio pelilargo que andaba en moto, yo estaba en un bar justo cuando él entró y fue un flechazo a primera vista. Me encantó desde el primer momento que lo vi y pegamos onda.

Pasó todo tan rápido que cuando quise acordarme, ya dormíamos juntos. Cuando eso empezó, su trato hacia mí cambió muchísimo. Me insultaba porque le faltaba sal a la comida, porque el vino no le gustabas, por cualquier cosa. Y yo siempre era una puta de mierda. Después empezó lo físico. Recuerdo la primera vez que me pegó, fue porque no le había planchado una camisa. Me dio un cachetazo tan fuerte que me dejó marca. Así fue todo por un tiempo largo. Sólo no me hacía nada cuando yo me quedaba callada.

También me alejó de mí familia y amigos. Desactive redes sociales porque para él todas mis amigas eran putas y mis amigos me querían levantar. Dejé de laburar aunque tenía un trabajo de administrativa en el que ganaba bien.  Aguanté mucho tiempo. a

Cuando me enteré de mi embarazo fui a contárselo súper contenta, pero él me se puso más violento que nunca. Me decía que ese hijo no era de él, que seguro lo había engañado con otra persona.

Por suerte durante el embarazo se calmó bastante, ya no me maltrataba físicamente. Pero después de que nació nuestra hija volvió a ser el violento de siempre conmigo. Gracias a Dios jamás le hizo nada a ella.

Un día discutimos porque yo no quería tener sexo y me pegó tan fuerte que me hizo saltar los puntos de la cesárea. Patadas, piñas, me rajó el labio y me lastimó la panza. Después se fue a dormir como si nada, mientras yo sangraba. En ese momento me asusté mucho, detuve en sangrado como pude, agarré los documentos de mi hija, algunas prendas, plata y nos fuimos al hospital. Mi bebé tenía días de vida. Cuando llegamos me largué a llorar y pude contar todo lo que había pasado. Tuve la suerte de que en el hospital me contuvieran y pude llamar a mis padres, que enseguida vinieron y me dieron un nuevo hogar.

Como siempre, él aparecía esporádicamente diciendo que se arrepentía y que iba a cambiar. Nunca le di bola.

Al tiempo tuvo un accidente en moto en el cual murió en el instante. Se que no hay que desearle la muerte a nadie pero la noticia me puso feliz, sabía que a partir de entonces podría iniciar mi vida sin miedo.

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