No sé si cuenta o no, pero nunca sé lo conté ni a mis viejos o a mis amigas porque siempre me dio vergüenza.

Lo conocí, y como me dibujó todo lindo, al tiempo nos pusimos de novios.

Unos meses después, comenzó a molestarle si salía a bailar o si usaba shorts cuando lo iba a ver. Con frecuencia me decía cosas como: “parece que te gusta que te griten cosas en la parada” o “¿cómo salís con eso? Es de trola”.

Por lo que vivíamos peleando era que le molestara que viese a mis amigas. Siempre amenazaba con dejarme, entonces, no me quedó otra opción que dejar de verlas. Me convencí de que él hacia todo eso por miedo a perderme.

Todo llegó a un punto máximo cuando, una noche, estando en su casa, no quise tener relaciones y se enojó. Simplemente me dejó de hablar, así que accedí para que se le pasara el enojo.

Hoy me culpo por haber sido así, tan maleable.

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