Leo las historias de esta página desde el 2016. Nunca creí que me pasaría algo así, pero el futuro incierto y en 2018 me sucedió algo terrible que en mi mente sigo preguntándome si la culpa fue mía. Quería borrarlo, anularlo, pero necesito contarlo.

Salía con una persona que conocía del cole, era un amigo no tan cercano que parecía muy buena persona. En 2017 me contactó y se dio algo más. Yo era virgen y confiaba en él, así que comencé mi primera experiencia con él.

Un día estábamos viendo televisión y me besó, luego se puso encima mio y se descontroló. Me toco todo, lugares que nadie me había tocado. Lo recuerdo encima mio, besándome el cuello y tocándome mientras veía la escena desde el espejo. Yo no sentía nada, él simplemente estaba ahí encima, satisfaciéndose.

Cuando salíamos a caminatas no pasaba nada más que besos, pero un día me olvide la llave de mi casa, y como ese día hacia mucho frío para esperar, me dijo que fuéramos a la suya. Él vive solo. Cuando llegamos me prestó varias chamarras ya que estaba congelada y me quedé dormida mientras esperaba que llamase mi madre. Él se recostó a mi lado y me abrazó, me dijo que me extrañaba y me dio un beso. Yo aparté la cara y el me beso de nuevo más intensamente. De repente se puso encima mio y me quitó el pantalón. Sé que por momentos no opuse resistencia porque estaba en su casa. Luego me quitó la ropa interior y comenzó a meterme los dedos hasta que me penetró y sentí un dolor horrible. Yo nunca di permiso para esto, no quería que pasara. Recuerdo que me dijo algo que nunca olvidaré: “no es dolor, es placer”. Yo gritaba del dolor y lo empujé. No sabía qué hacer ¿debía salir corriendo y gritando que me había atacado? ¿yo había ido a su casa por mi voluntad y me habían violado?

Él me llevó a casa actuando como si nada hubiera pasado. Yo no sabía cómo asimilar lo que había pasado, en ese momento me daba asco y mucha rabia que ese monstruo me llevase a casa.

Pasaron unos días y yo no dejaba de sentirme mal, entonces lo entendí. Entendí que, aunque todos me juzgarían y dirían que fue mi culpa por ir a su casa y provocarlo, fui atacada porque yo no quería ni le di permiso. Me odié y me maldije ese día, quería retroceder el tiempo pero ya estaba todo hecho.

Al terminar el semestre, cuando ya comenzaba a asimilarlo, me acosté con un tipo. Ya me daba igual con quien acostarme, estaba enojada conmigo misma y me sentía culpable. así continué hasta que pasó una situación muy fea con un amigo que me atacó en una fiesta. Había bajado a la planta baja a buscar mi chamarra para irme cuando apareció y me cortó el paso. Yo estaba muy ebria así que lo empujé. fue entonces que me beso y me llevo a la fuerza a un lugar oscuro, me arrincono con la pared y metió su mano en mi pantalón. Yo grité y lo empujé, pero él me apretaba y me besaba violentamente contra la pared. Entonces lo mordí con todas mis fuerzas hasta que me soltó. Corrí pero me atrapó de nuevo e intentó penetrarme a la fuerza. Por suerte alguien escuchó mis gritos y apareció. Lo empujé, subí mi pantalón y me subí a un taxi. Luego me pidió disculpas por WhatsApp, yo no respondí y me enteré que le había contado a todo su grupo de amigos lo que había pasado. Me sentí fatal, fue la gota que rebalsó el vaso. Había tocado fondo y fue entonces que entendí que debía quererme y valorarme ocmo quizás ningún hombre lo haría. Aprendí que mi amor propio no depende de nadie y no requiere el perdón de nadie.

Aunque a este tipo lo veo en la universidad aprendí a ser fuerte y a no huir. No más esconderme y sentir vergüenza, ni tampoco culpa o rencor.


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