Es verdad que todas sufrimos violencia de género alguna vez y no hay que callar. Por primera vez me siento lo suficientemente fuerte como para contar mi historia.

Resulta que conocí a un hombre con el que empecé a hablar bastante por Whatsapp y Facebook. Entre charla y charla él quiso concretar algo conmigo, pero el encuentro físico jamás llegó. Según él yo daba muchas vueltas. A lo mejor pudo haberse interpretado así, pero la realidad es que estaba ocupada con mis estudios y mi tiempo era muy limitado. Teóricamente “había algo” entre nosotros, así que, a pesar de que no pudimos vernos, seguíamos hablando.

Un día le conté que me venía a vivir a Buenos aires. Nos pusimos medio tristes porque iba a estar lejos, y hasta ese momento, todavía no habíamos tenido ese encuentro que tanto esperábamos. Pareció ser que esa noticia le enojó por demás. Al rato, me envió un audio, en donde hablaba una supuesta amiga de él. La mujer me decía que era una pelotuda, que él ya tenía dueña y que yo no valía nada. Mi primera reacción fue sentirme mal, ya que con este chico había entrado en confianza. Finalmente, decidí mandarlo a la mierda. A lo que él contestó que no me daba bola por fea y que lo deje de molestar, cuando en realidad era al revés, él siempre quería verme y yo era la que no podía.

Al día siguiente, le conté a un amigo lo que había pasado. Mi amigo se enfureció a tal punto que me sacó su número y le envió un mensaje diciéndole cómo podía ser que me tratase así. Resultó ser que durante la semana se estuvieron mandando mensajes y se amenazaron con encontrarse y golpearse. Obviamente yo me opuse y le dije a mi amigo que pelear con él no valía la pena, pero pasaron los días y el chico me habló de nuevo. Esta vez me amenazó él a mí, me dijo que no sabía con quién me estaba metiendo y que me iba a ir muy mal. También me agredió verbalmente y me hizo quedar en mi ciudad como una loca que lo buscaba todo el tiempo. Lo terminé bloqueando de todas mis redes sociales.

La verdad es que me da bronca que ese chico siga ahí en Jujuy como si nada. Aparentemente es conocido y en su perfil de Facebook publica esos estados típicos avalando el maltrato hacia la mujer.

Esas amenazas e insultos me cambiaron como persona, y duele. Yo me equivoqué al callarme, debí haber hecho la denuncia correspondiente. Pero me callé por miedo, como muchas mujeres más.

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